Tras cuatro paros parciales que comenzaron el pasado mes de abril, el 22 de mayo de 2018 tuvo lugar la primera huelga convocada conjuntamente de jueces y fiscales de la historia de España. Leer más

Desde Racmo, con motivo del 8 de marzo, un equipo de varias mujeres nos disponíamos a hacer una reflexión sobre la situación actual de la mujer, cuando una de nosotras comentó algo que nos dejó estupefactas. Viendo la prensa deportiva en internet, había descubierto en uno de los periódicos deportivos de mayor popularidad de este país, el diario Marca, una sección denominada “Marca en femenino”. Esta sección, recoge las noticias deportivas que, según este periódico, deben ser del interés de las mujeres. Vemos cómo la sociedad considera que la biología condiciona lo de “te debe gustar o interesar”, en función de tu género. Para no salir de nuestro asombro, el artículo más destacado de esta sección era “La vida de película de la campeona que pasó a ser Playboy” en la que se contaba la vida de una patinadora artística de la antigua Alemania del Este. El dato menos relevante de su vida, era que hubiera posado en una revista, porque lo había ganado todo en su deporte e incluso había sido espía para la RDA. Sin embargo el artículo comenzaba diciendo “El rostro más bello del socialismo…”. Imagino la tristeza de la protagonista al comprobar que toda su interesante vida se ve reducida a un bello rostro y una portada en top-less. Podríamos pensar que el desatino de este artículo era puntual, pero al lado de esta noticia, podíamos ver: “Garbiñe luce en la gala de los Oscar de Hollywood”, o “Mujeres saudíes corren con túnica y velo integral”. No hay más preguntas Señoría. La mera existencia de una sección del periódico “femenina”, ya es ofensiva por el prejuicio y la discriminación que supone hacer una selección de las noticias que deben interesar a las mujeres por su condición femenina. Además consideran lo masculino lo universal, puesto que no se especifica que el resto del periódico sea masculino. Solo se separa, sectorializa y discrimina lo femenino.

Vemos que, desde un punto de vista sociológico, debemos ser conscientes de que, cuando en este espacio tradicionalmente masculino como es el deporte, se introducen las mujeres, da lugar a dos prejuicios: que sus “diferencias físicas” las hacen menos competentes (por naturaleza siempre en desventaja); y que el deporte las masculiniza. Esto es, el deporte practicado por mujeres no es interesante porque como son inferiores físicamente no va a ser tan espectacular y competitivo como el masculino; o bien, si hay mujeres que sí alcanzan una fuerza y desempeño físico alto, son masculinas y causan desprecio.

Los cuerpos de muchas mujeres deportistas rompen con las expectativas de género, por lo que desconciertan en la medida en la que representan una amenaza a los estereotipos.

Por supuesto, esta situación encuentra un último complemento: la preeminencia en los medios de comunicación del juicio estético de las atletas, en un contexto de mirada masculina heterosexual, frente a la información sobre su rendimiento, regulando lo que ellos consideran un “necesario” equilibrio entre logros y feminidad. En el caso concreto del periódico antes comentado, se llega a segregar la información de interés “femenino”, y los titulares que recoge sobre mujeres deportistas solo hablan sobre cómo se visten, su atractivo físico, y si han posado en alguna revista de moda o similar.

Tradicionalmente se ha tratado a la mujer como “Lo Otro” del hombre. La vida se construye en virtud de la transcendencia del hombre y la idea de que la mujer es intrínseca a él, teniendo la visión de la mujer como aquello que existe para complementarlo e ir unido a su destino. Todas las enseñanzas y directrices que ha recibido la mujer a lo largo de la historia han estado encaminadas a que comprendiera que su vida y destino estaban irremediablemente ligados a la un varón (padre o esposo) y que la finalidad única de sus existencia era la de hacerle la vida más cómoda y sencilla.

Así se alimenta históricamente la mística de la feminidad y unido a ella, el problema que no tiene nombre: el sacrificio de la autorrealización para poner su vida al servicio de los demás. Su labor se circunscribe al ámbito doméstico-privado, el ámbito reproductivo, los cuidados, y el ámbito de las emociones y la expresividad de las mismas. Todo esto es lo que se considera la “naturaleza femenina”.

La aparición del feminismo conceptualiza el patriarcado como política sexual y las relaciones entre los sexos como relaciones políticas que demandan cambios, no solo públicos, sino también privados, con el eslogan: “lo personal es político”. La política sexual se asienta en los procesos de socialización de ambos sexos, que conforman la identidad. Debemos enfatizar la dimensión social de la experiencia subjetiva. Esto es, el concepto de lo “naturalmente femenino” es una construcción social, no un condicionante bilógico. La histórica supremacía masculina tiene unas consecuencias en el concepto que las mujeres tienen de sí mismas y de su lugar en el mundo. Los roles de género se inculcan desde el nacimiento y condicionan apariencia, comportamientos, actitudes, profesión, y en definitiva, toda la esfera pública y privada del ser humano.

Un ejemplo de lo anterior, es la tradicional división sexual del trabajo. Dicha división “natural” sexual del trabajo se asienta en una asunción de una heterosexualidad “natural”, y por tanto, de los roles “naturales” de mujer y hombre. Aun así, tal y como dijo Margaret Mead, “Un hombre puede cocinar, tejer, o vestir muñecas (…) pero si estas actividades se consideran como ocupaciones apropiadas para los hombres, entonces la sociedad entera las ve como algo importante. Cuando las mismas actividades están realizadas por mujeres, son consideradas menos importantes”. Efectivamente, los hombres son grandes chefs, modistos de prestigio, o diseñadores visionarios; mientras que esas mismas actividades, cuando se desarrollan por mujeres, se desprofesionalizan, restando importancia a su desempeño. Podemos considerar que esto es consecuencia del androcentrismo, es decir, la utilización de lo masculino como norma neutra-universal y la invisibilización de lo femenino. “Sólo el género femenino está marcado.  La persona universal y el género masculino están fusionados, definen a las mujeres en términos de su sexo, y a los hombres como portadores de la calidad universal de persona que trasciende su cuerpo” (Beauvoir).

Esto ha sido así hasta el punto de que el concepto del “género” comienza a utilizarse en un sentido no biológico a principios del siglo XX, para distinguirse del concepto del sexo. De este modo, se empieza a contraponer el sexo femenino como características bio-genéticas, al género femenino como el peso social y cultural de las mujeres en la sociedad. Así, hay que destacar, que la mujer no toma consciencia de sí misma y de su transcendencia como ser humano, al margen de su sexo, hasta finales del siglo XIX – principios del XX. El camino a recorrer sigue siendo aún muy largo y complejo, porque la desventaja de partida es enorme.

Nos encontramos en el momento de luchar contra los roles y normas de género tradicionales que perpetúan la desigualdad. El aprendizaje de estos roles de adultos, comienza en la niñez, por lo que es fundamental poner un cuidado escrupuloso en la forma en la educamos hoy a los niños. Juguetes, juegos, cuentos y películas infantiles, condicionan el concepto que tienen de sí mismas las niñas de hoy, y por lo tanto, las mujeres de la próxima generación.

Debemos revertir percepciones sociales que se traducen continuamente en situaciones discriminatorias, por ejemplo, en las relaciones laborales. Tenemos que ser conscientes de que existen diferentes violencias de género, y en el ámbito laboral, las mujeres son víctimas a diario. El equilibrio entre feminidad y autoridad es casi milagroso. Los hombres reafirman su masculinidad cuando aspiran y consiguen el poder, las mujeres pierden su feminidad si lo hacen. Podríamos decir que pierden en feminidad lo mismo que ganan en autoridad, y viceversa. Además se ejerce una violencia estética que condiciona la valía de la mujer en virtud de su apariencia. Se asimila la mujer directiva con éxito a una mujer egoísta, amargada y conflictiva. Todos estos conceptos asumidos como ciertos por la sociedad empujan a la mujer a ese punto del que hablábamos al inicio, el sacrificio de la autorrealización para poner su vida al servicio de los demás. Sólo así percibirá la aprobación de la sociedad. Como contrapunto, tenemos el concepto de “el calzonazos”. Si los hombres incorporan a su carácter cualidades tradicionalmente atribuidas al rol femenino (ternura, comprensión cuidados), les lleva a percibirse como blandos o poco viriles, lo que atenta contra su identidad sexual. De este modo, la maternidad condiciona fuertemente el desarrollo profesional de las mujeres y no el de los hombres. El hecho de que el tiempo de baja por maternidad/paternidad no sea el mismo, favorece la discriminación laboral de la mujer. Además del tiempo de baja, se da por hecho que, cuando una mujer tiene un hijo, se implica mucho más que un hombre en su crianza, y por tanto, eso va a mermar su capacidad de rendimiento laboral. Ningún empresario pensaría que un hombre se va a marchar de la oficina si le llaman de la guardería y le dicen que su hijo está enfermo, la conciencia social colectiva asume que ese tipo de situaciones las solventará siempre una mujer, ya que por su rol femenino, le pertenece la tarea familiar de los cuidados. La conciliación familiar no debe ser una reivindicación femenina, sino de toda la población. La equiparación del tiempo de baja de maternidad/paternidad y la normalización del desempeño de los hombres de los cuidados familiares en la misma medida que las mujeres, será un hito definitivo para avanzar con paso firme en la lucha contra la discriminación laboral de las mujeres.

Desde RACMO, nos revelamos contra las cifras generales de nuestro país, que nos dicen que las mujeres españolas sufrimos una brecha salarial de casi 4.000€/año de media con respecto a los hombres, que solo un tercio de los puestos directivos son ocupados por mujeres o que la maternidad supone el estancamiento o el fin de su carrera. En nuestra empresa de 204 trabajadores, 152 son mujeres, no existe brecha salarial, en los últimos 4 años, 18 trabajadoras han sido madres y a todas las que lo han solicitado se les ha facilitado la adaptación horaria, incluso 4 de ellas trabajan desde casa. Todas ellas mantienen los mismos cargos que antes de su maternidad, y dos de ellas ocupan posiciones de gran responsabilidad gestionando equipos.  Los puestos directivos están ocupados de manera proporcional a la distribución del resto de la plantilla (2/3 mujeres). Somos conscientes de que nuestra situación en RACMO no es representativa para la mayoría de las mujeres españolas, y además, las reivindicaciones por el 8 de marzo no son únicamente laborales, sino que afectan a la lucha contra la discriminación en todos los ámbitos de nuestra vida, por eso, apoyamos la movilización. Nos negamos a ser evaluadas por nuestro aspecto, nos negamos a ser juzgadas por nuestra carrera profesional, nos negamos a que otros decidan lo que debe interesarnos por ser mujeres, nos negamos a tener miedo a ser acosadas cuando salimos por calle, nos negamos a ser maltratadas porque un hombre nos con confunda con una posesión, y, en definitiva, nos negamos a que la biología condicione todas nuestras decisiones y experiencias vitales, por ello decimos que “La mujer no nace, se hace”, y se hace como ella decida, como contestación a la naturalización de la diferencia sexual, y frente a la idea de que “biología es destino”.

La gestión documental se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de todas las empresas. En la actualidad, dentro de nuestra actividad diaria, es muy importante tener este sistema de gestión documental bien integrado.

Cuando nos referimos a gestión documental tenemos que hacer mención a la definición que nos proporciona la Norma ISO 15489-1: “La gestión documental consiste en controlar de un modo eficiente y sistemático la creación, la recepción, el mantenimiento, la utilización y la disposición de los documentos”.

Para la actividad que desarrollamos, nos encontramos que los ‘documentos’ son un activo fundamental y en el que se sustenta la mayor parte de nuestro trabajo. En Racmo, nuestro departamento de Back Office y Documentación, desarrolla un amplio cometido con todas labores necesarias (revisión, análisis, etc.), durante todo el circuito de la interposición de las demandas o presentación de escritos, individualizando y teniendo en cuenta las necesidades propias de cada cliente. Incluimos dentro de nuestro campo de actividad, el tratamiento de los datos, pasando por todas aquellas gestiones y labores administrativas necesarias y fundamentales tanto en la gestión de grandes carteras como en el caso de clientes con necesidades más concretas. Una de estas labores se realiza a través de la digitalización de todos los documentos. Entre otras cosas, transformamos el ‘papel’ en documentación de formato digital favoreciendo el almacenaje, la distribución y el control de toda la información que manejamos.

gestión documental

Además contamos con un equipo especializado de técnicos (Techinical documentalist) con un elevado Know How jurídico que nos permite ofrecer un servicio de soporte a nuestros clientes altamente especializado.  También hay que destacar que dentro de este departamento hay una división con dedicación exclusiva al departamento de letrados. Este equipo entre otras cosas, se dedica a dar un soporte adicional en la preparación de la documentación para la interposición de demandas, presentación de escritos, en el envío de requerimientos y en la obtención de informes de solvencia.

Dentro de las funciones principales que realizan destacamos, a modo de resumen las siguientes:

 

  • Identificación del documento o notificación
  • Clasificación dentro de su procedimiento
  • Traslado a su responsable para la tramitación

 

Nuestro departamento de Back Office simplifica, refuerza y agiliza el tratamiento de la documentación recibida tanto de los juzgados como de nuestros clientes.