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Madrid, diciembre de 2018

En este año que termina, se han cumplido diez años del inicio de la famosa crisis económica. Diez años que pasarán a recordarse, en el sector bancario, como “La década de las ventas de carteras”.

Aunque este concepto no es nuevo y se remonta al inicio de los años noventa, ha sido ha raíz de la crisis cuando los bancos y las cajas de ahorros españolas, cuyos balances estaban cargados de créditos en situación de impago, retomaron con mayor fuerza la venta de carteras.

Con ellas las entidades financieras consiguen reducir  el impacto negativo de estas carteras en la cuenta de pérdidas y ganancias y en los ratios financieros de la entidad, así como los índices de morosidad, mejoran su liquidez con la entrada de caja adicional y reducen los costes de gestión de estos activos.

El “bum”de la venta de carteras, especialmente las carteras de créditos hipotecarios, trajo consigo la entrada en escena de muchos actores con grandes ansias de hacerse con el trozo de pastel más grande.

Alfonso Cabeza, CEO de Racmo, referente nacional en el ámbito de la recuperación de impagados e intermediación procesal, explica el ecosistema que han formado compañías de recuperación de deuda en el sector del crédito y cuáles son los retos de futuro en este negocio.

Cabeza habla de los inicios de las ventas de carteras destacando el “apetito voraz” de los actores recién llegados que, tratando de hacerse con las carteras que se ponían a la venta, llegaron a procesos competitivos en los que el riego asumido fue enorme. “Muchas de esas carteras no cumplieron las expectativas de rendimiento y de retorno que los Fondos se marcaron” señala.

Cabeza recuerda también, los continuos cambios legislativos y jurisprudenciales: “Los primeros años de las compraventas de carteras vivimos una época convulsa de cambios en la legislación e interpretación de la norma, que afectaba a la contratación del consumidor con las entidades bancarias, y por tanto, a la reclamación de los créditos impagados”.

A día de hoy Cabeza reconoce que se han profesionalizado los procesos de Due Diligence y se ha aumentado la exigencia. Vaticina un futuro en el que las carteras estarán bien tipificadas y bien vendidas, no habrá grandes sorpresas y las ganancias y las pérdidas serán coherentes porque se minimizarán los riesgos.

Este fue uno de los temas que se trataron recientemente el 10º Congreso Nacional de Crédito, el evento de referencia del sector del crédito en España, en el que Cabeza participó como ponente los pasados 28 y 29 de noviembre.

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